Si estás pensando en empezar y no sabés qué técnica elegir, te contamos las diferencias para que encuentres la forma de crear que mejor va con vos.
Modelado manual: construir con las manos
En el modelado manual armás la pieza apoyando el barro sobre la mesa y trabajándolo con técnicas como el pellizco, el chorizo (o churro), la plancha y el prensado. No hay torno de por medio: el control es total y directo con las manos.
Es la técnica más flexible para piezas orgánicas, formas irregulares, vajilla con detalles y esculturas. No depende de la coordinación necesaria para centrar en el torno, así que muchas alumnas la eligen para su primera clase.
Torno alfarero: centrar, abrir y levantar
En la alfarería en torno, el barro gira sobre el torno alfarero y vos aprendés a centrarlo, abrir la pieza y levantar las paredes hasta darle forma. Después viene el retorneado, que afina la pieza ya armada. Es la técnica base para hacer piezas simétricas y repetibles, como tazas, cuencos o jarrones.
Pide más práctica de coordinación al principio (centrar el barro es la parte más difícil de aprender), pero permite producir piezas con paredes parejas y formas redondeadas que son mucho más difíciles de lograr a mano.
¿Cuál elegir?
Si querés hacer piezas con formas libres, detalles trabajados a mano o esculturas, el Plan Modelado es el punto de partida. Si te interesa la simetría del torno y piezas como tazas, cuencos o platos, el Plan Torno está enfocado 100% en eso. Ambos incluyen materiales, herramientas, esmaltes y horneadas.
Las dos técnicas comparten las mismas etapas después del modelado: podés ver el proceso completo en del barro a la pieza terminada. Y si querés profundizar en lo que se puede lograr en el torno, mirá qué se puede hacer en el torno alfarero o conocé directamente el Plan Torno.
